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Proyecto Redcable Compañia de internet

Redcable comienza con una idea muy clara y bastante honesta. Un emprendedor hondureño que quería lanzar su propio servicio de internet y sabía que su diferencial no estaba en prometer de más, sino en mostrar algo concreto. Velocidad real en un mundo que vive conectado. Desde el primer contacto entendimos que la marca tenía que comunicar agilidad, dinamismo y cercanía, sin volverse técnica ni fría.


El desafío estaba en cómo representar el mundo digital sin caer en los símbolos rígidos que suelen usar las empresas de telecomunicaciones. El cliente quería algo directo, fácil de entender y con personalidad propia. De ahí surge el concepto del conejo. Un animal que en la naturaleza representa rapidez, reflejos y movimiento constante. No como adorno, sino como metáfora clara de lo que Redcable ofrece todos los días a través de sus servicios de wifi y conexiones de fibra óptica.


Para evitar cualquier ambigüedad, el conejo se fusionó con el símbolo de wifi. La intención fue que, en una sola lectura, quedara claro a qué se dedica la marca. Velocidad y conectividad, sin explicaciones extra. El resultado es un isotipo reconocible, amigable y funcional, capaz de destacar incluso en entornos saturados de estímulos visuales.


En el plano cromático, el cliente propuso una idea poco común para el rubro. El uso del color arcoíris como representación del mundo digital, inspirado en los primeros años de Apple y en esa visión de tecnología accesible y cercana. Sabíamos que se trataba de una elección potente, pero compleja de aplicar de forma consistente en todos los soportes. Por eso, y dejando claro que fue una decisión del cliente, se diseñó un sistema visual flexible que permitiera sostener la identidad en distintos contextos.


Ahí aparecen el azul y el naranja como colores de apoyo. El azul aporta confianza y tecnología. El naranja suma energía y cercanía. Esta combinación permite que Redcable se represente correctamente en más medios sin perder coherencia ni reconocimiento.


La tipografía elegida acompaña ese enfoque. Formas redondeadas, buena legibilidad y un tono visual accesible que refuerza una marca pensada para personas, no para discursos técnicos.


Redcable se consolida así como una identidad dinámica, clara y fácil de recordar. Una marca que entiende que la velocidad no solo se mide en megas, sino en cómo se comunica, cómo se adapta y cómo conecta con quienes la usan todos los días.

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